Por derechos, igualdad y justicia para las mujeres

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Como una epidemia se califica la violencia contra la mujer en Colombia. Las cifras que se repiten muestran una sociedad enferma que hace de las mujeres por el hecho de serlo, víctimas de grotescos delitos y objeto de abusos de todo tipo.

Hemos avanzado en normas pero la brecha entre lo que señalan dichas normas y la realidad que viven las mujeres es gigantesca.  Concientes de la violencia sistemática que se ejerce contra ellas en diversos espacios de lo privado y lo público, sin distinción de estrato o de nivel cultural, se estableció como delito el feminicidio hace 3 años. Sin embargo la realidad cotidiana nos muestra que vamos a paso de tortuga en las transformaciones culturales que son las que garantizan cambios sostenibles; hombres y mujeres que se resistan a perpetuar los dictados de una sociedad patriarcal que otorga poder de unos sobre otras, y a ellas las discrimina y excluye de la participación en igualdad de condiciones, donde la educación ocupa un primerísimo lugar.

Esto se refleja en que las mujeres están más expuestas a vivir en la pobreza extrema que los hombres en el mundo. Tan solo en el campo colombiano, el último censo agropecuario (2015) nos informa que la desigualdad tiene rostro de mujer, mientras crece la participación de las mujeres como jefes de hogar. Sin embargo, como lo muestra el censo,  cuando las mujeres campesinas, solas, son las responsables de su tierra, tienen menor acceso a maquinaria, crédito y asistencia técnica, a pesar que ellas cuentan con mayores niveles de escolaridad.

Subsisten las brechas salariales y de oportunidades laborales para las mujeres, tanto en la ciudad como en el medio rural. Discriminación, exclusión y desigualdad son los nombres de las condiciones de vida de las mujeres.  En el caso colombiano especialmente grave es la ocurrencia de delitos sexuales y el sometimiento a la servidumbre de mujeres por todos los actores violentos, en el marco del conflicto armado interno, que esperamos sean considerados prioritarios para consideración de la justicia de paz que empezará a operar.

Este año el día internacional de la mujer se vincula a las corrientes  internacionales desatadas por la  igualdad, la participación y la justicia, y contra la violencia, el acoso sexual y la discriminación por razones de género. Los titulares de medios reconocidos y las redes sociales se han activado para poner en cuestión las prácticas de jefes, políticos, y todos aquellos que revestidos de poder y autoridad, se imponen, abusan y acosan a las mujeres que dependen laboralmente o son subordinadas suyas.

Este es un día para recordar y reconocer que fueron las mujeres, quienes a través de luchas y esfuerzos con altos costos para ellas, lograron los avances por el derecho al sufragio femenino, el derecho al trabajo digno, a la formación profesional y a la no discriminación laboral,  protestaron por la guerra e inclinaron la balanza a favor de la paz, defendieron su aporte en la seguridad alimentaria de sus comunidades y la conservación de sus recursos vitales, y en los últimos años han puesto el énfasis en los derechos sexuales, contra el abuso y el acoso sexual.

Solidaridad plena con estas luchas debe ser la decisión de hombres y mujeres que piensan en la construcción de un mundo mejor y actúan decididamente por un mejor vivir para todos.

 

 

 

 

MARCO ANIBAL AVIRAMA AVIRAMA

Alianza Social Independiente ASI

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