Una carta que daba espera

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A menos de tres meses de la primera vuelta presidencial y a seis meses de dejar el cargo de presidente de Colombia (cuando aún resta bastante política pública por ejecutar), Juan Manuel Santos hizo pública una carta dirigida a su sucesor[1], deseándole éxitos en su labor de dirigir el país, asegurando además que no piensa influir en la campaña ni interferir en el trabajo de su sucesor.

De manera general y aun cuando resta tela por cortar para hacer una evaluación juiciosa de sus dos periodos, presentó un balance de los alcances de su gobierno, reseñó los logros obtenidos, los problemas que pudieron resolverse, los que aún quedan por sortear, así como los desafíos y prioridades en los cuales debería concentrarse su sucesor, en diferentes materias como salud, educación, vivienda, desempleo, seguridad, infraestructura, agro, economía, entre otros

Un poco apresurado este gesto cuando aún el gobierno Santos está pendiente de presentar una rendición de cuentas clara y detallada antes de finalizar su mandato, en el cual se muestre a la Nación los logros y metas alcanzadas, las promesas incumplidas y el camino por recorrer, máxime cuando se inició la etapa de posacuerdo que aún tiene mucho trecho por recorrer y la cual requiere ponerle el acelerador.

Por supuesto reconocemos los aportes de su gestión en temas de fundamental importancia como la negociación con la guerrilla de las FARC para terminar con el conflicto armado, Definitivamente como lo señaló en su carta, volver al pasado no es una opción, debe continuarse el camino de la reconciliación, y además debe erradicarse la polarización, pues es un mal que no permitirá a Colombia encontrar el camino para lograr la paz estable y duradera tan necesaria luego de más de medio siglo de conflicto social y armado.

Hemos insistido que este propósito de paz transformadora debe tomar en consideración primordial la lucha contra la corrupción que permea todos los poderes públicos desde siempre, y se pone en evidencia cuando esporádicamente los organismos de investigación, control, vigilancia y judicialización, así como los ciudadanos y medios de comunicación, asumen el cumplimiento de sus funciones de manera ética y guiados por la búsqueda del bien común.

Al margen de la deuda pendiente de rendición de cuentas de 8 años de gobierno, compartimos el afán expresado en la carta, cuando de cambio de gobierno se trata, ya que cada uno llega con su listado de prioridades, sus fórmulas de solución y sus equipos de trabajo y amigos, y casi sin excepción, se muestran incapaces de reconocer que ya hay un trecho del camino recorrido en algunos temas y corresponde seguir avanzando sobre lo construido.

Igualmente aplaudimos su promesa de no interferir en el próximo gobierno como es la desafortunada costumbre de los expresidentes en Colombia que siguen creyéndose presidentes y se les sigue llamando así. Lo que podemos esperar de los expresidentes es que hayan adquirido la altura y el peso suficientes para aportar cuando se les requiera, guardar silencio cuando no tienen nada positivo o propositivo que decir, ejercer una crítica responsable y respetuosa, y hablar con la verdad, reconociendo sus propios errores, lo que contribuye a una mayor credibilidad y confianza ciudadana, máxime si hablamos de un Nobel de paz que allanó camino para hacerla posible en nuestro país.

Definir los temas del debate corresponde a los candidatos que participan en la contienda presidencial, de conformidad con su visión de país y sus propuestas programáticas, y serán los ciudadanos los que decidamos libremente a quién apoyamos, ojalá mediante el ejercicio del voto conciente e informado de las propuestas que presenten los candidatos, las que deberán ser exigibles desde los movimientos y grupos ciudadanos para que no se repita la amnesia que ordinariamente acompaña a los ganadores.

 

 

MARCO ANIBAL AVIRAMA AVIRAMA

Alianza Social Independiente ASI

[1] http://especiales.presidencia.gov.co/Documents/carta-15-febrero.pdf

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